jueves, 13 de enero de 2011

Volver a casa

Quiero hacer nada contigo.

Acostarme en tu cama, que me muerdas, que me molestes, que me hables de tus robots en el pesebre.

Quiero conversarte sobre mi día mientras separas los blancos de los de color en la lavandería.

Que nos miren por las cámaras mientras nos besamos en la piscina.

Quiero exagerar todas mis historias para que rías mientras te las cuento.

Que decoremos el departamento y enamorarme más de tu acento.

Quiero nuestras cenas con amigos, ver pelis malas, ver pelis tristes.

Quiero poder ver el sol desde el balcón, abrazada a ti, a las 9 pm.

Quiero comprar todo lo que no necesitamos en el súper, ir por Thai y ordenar sushi.

Quiero acompañarte en la lucha eterna de enseñar a todos los taxistas dónde queda Federico Froebel.

Escucharte en el pasillo saludar a los niños mientras preparo la cena de todo lo que hemos dejado olvidado en el refri.

Quiero que caminemos por la playa en Viña y mirar el atardecer desde el balcón en Poniente.

Quiero beber vino con tu padre en la mesa, mientras me conversa cosas que sólo a mi me interesan.

Quiero comer palta, todos los días, porque nunca me cansaré ni de eso, ni de todos nuestros días.

Quiero todos esos paseos con café helado y conocer el mundo a tu lado.

Quiero tus inviernos, veranos, otoños y primaveras.

Quiero aburrirme contigo, cocinar contigo, reír contigo, soñar contigo, lograrlo contigo.

Quiero todas esas cosas que dicen, los años de matrimonio van matando.

Porque tú eres tú y yo soy yo, y esas cosas no nos importan.

No quiero nunca más tomar ese transfer…

sábado, 1 de enero de 2011

Carta a un viejo

Hola viejo,

Sabes, seguido me pongo a pensar en lo que me dirías si estuvieras a mi lado. Lo hago a veces cuando viajo, mientras miro los viñedos en los paseos en bus o mientras espero en aeropuertos.

Por ratos siento que mis días no son más que una espera por un final. Más que un final feliz, uno cansado, de esos que sabes que son así porque has trabajado.

Espero llegar al último camino, sentarme a tu lado y recordando lo vivido preguntarte: ¿Quién diría, viejo? Yo, la que criaste con canciones de Presley y los Beatles.

Te debo confesar que últimamente te siento más cerca que nunca. Me pregunto si es así porque ahora conozco más mis defectos y te reconozco en cada uno de ellos. ¿Será por eso acaso que siento que no debo cambiar nada en mí y en el camino se va quedando todo aquel que se atreva a pensar lo contrario?

Hablando de eso, por si te lo preguntas, en el amor soy igual que tú: un desastre.

¿No se te pasaba por la cabeza a veces, que el amor, ese que lo hablan tan sublime, no es más que una distracción en el camino hacia cosas realmente grandes? … Qué podrías tú decir sobre el amor, viejo! Y no importa cuál sea la conclusión, este corazón, siempre será sólo tuyo.*

Mmmm... qué más te podría decir sobre mí que tú ya no sepas… que ahora escribo tonterías en Internet y que a veces, luego del trabajo, aún creo que debo regresar a la casa de la sexta (¿?). Hace algunos años que vivimos en otro lado, pero trajimos todas tus cosas viejas.

Pero basta de mí, te cuento sobre ellos.

Ella aún se pregunta dónde estás,* y yo tampoco estaría segura. Ella aún te reprocha, porque aún te siente a su lado. Se acuerda de ti en todo momento, tu imagen está en sus ojos, tu olor en su cabello.

Él, pues no podía ser más como tú, quiere todo sin dar nada a cambio. Y sabes viejito, lo va a lograr, porque la vida siempre le da todo a las almas altaneras. Dice que en Abril se va a Europa y espero que así sea, estar lejos de casa, tal vez lo haga darse cuenta que la vida no es tan fácil como él lo piensa.

Para terminar, te puedo decir tranquila que tengo mucho de lo que querías para mí y lo conseguí empezando con las manos vacías. Pero no importa cuánto tenga, nada llena el vacío que siento al recordar que tú me prometiste que nunca te irías. Y ahora sola papá, poco es nada, mucho es poco y la historia nunca acaba.

Ahora dejemos eso atrás y pensemos en cuando volvamos a estar juntos. Y yo te digo ahora en serio, que no hay nada en este mundo más seguro que eso.

Cuando se acaben las navidades, cuando se vayan todos los años nuevos. Te veo a la vuelta de la esquina viejo, deja esa coca-cola y apaga ese cigarrillo que en cualquier momento llego.

* “ ‘Cause my heart belongs to daddy, ‘cause my daddy, he treats it so well“

My heart belongs to Daddy/Marilyn Monroe

* “Where are you dad? Mom’s looking sad''

Smoke/Nathalie Imbruglia

viernes, 10 de diciembre de 2010

Good luck green eyes...


How did you get into my life it’s not hard to remember, even if it doesn’t makes too much sense. How did you get so deep into my heart, it's something that I cannot explain.

I wish someone could tell me the reason why we found each other, so randomly, but undeniable so right.

Have you ever wonder how many times you’ve had a slight memory of my face, while at the same time I was smiling by remembering something you said. I do wonder.

I’ve wrote many things about what we never were, but now, these words are all what we really are.

Now you are leaving, but I can’t miss you, because I can’t miss something that is already part of who I am.

There is not much more to say, I know who you are, you know who I am, there is no need to see what we have around.

Close all the chapters in this life, because in your next one I’ll be your only writer, you’ll be the only one I’ll hear. There will be no distance, there will be no time.

"I came here to talk, I think you should know, that green eyes, you’re the one that I wanted to find. And anyone who, tried to deny you, must be out of their mind"

Coldplay /Green Eyes

Photo: Mustafa Gulsun

domingo, 28 de noviembre de 2010

Ella en una noche fría...

Una noche fría, un baño caliente y una canción triste son lo único que despeja su mente de todo lo que la agobia.

Se hace mil preguntas y esta vez no tiene ninguna respuesta.

Ella es la que sueña con tomar trenes, viajar en globo, mirar el atardecer desde los puentes y nunca dar explicaciones.

Ella es a quien no la hiere ninguna palabra, ni nada de lo que hagas. Los peores días ya pasaron y hace mucho que no ve en colores.

Ella es quien construye sus propios momentos de alegría con pedacitos de nostalgia y sonidos de guitarra.

Todos esperan mucho de ella, pero realmente no quiere dar nada, y le cuesta, le cuesta decirlo, aunque eso le quite la libertad tanto anhela. Siempre termina por alejarlos, no porque no le hagan falta, sino porque no se quiere sentir atada, a nada, a nadie, ni a ella.

Ella no sabe fingir sonrisas, no sabe fingir agrado, desprecia halagos y rechaza debilidades.

A veces le da miedo saber cómo dar felicidad, para luego solo tener que quitarla. Se esfuerza por creer que lo que busca es amor, pero sabe que se engaña. Lo ha tenido, tantas veces, en tantos ojos azules y verdes. Ha dicho tantas mentiras, y al final de todas esas historias sólo se ha quedado con un: “Eso no fue lo que yo quería”.

Quiere decir tantas cosas, pero cuando empieza, no sabe cómo explicarse. Al igual que un sueño, la vida que quiere, en palabras, se escucha borrosa. Ahora lo calla.

Nunca para de caminar, aunque no tenga ni idea de qué es lo que le depara. Pero ella sabe bien quién es y sabe de dónde viene y al final de cuentas, eso todo lo que le importa.